29 jul 2011

Isabel Rodríguez, Ministra de Salud: “Necesitamos convencer al personal sanitario para trabajar en las áreas rurales”

Durante los meses del verano europeo –invierno en El Salvador-, decenas de jóvenes españoles se animan a vivir una experiencia de voluntariado en el Bajo Lempa, sobre todo estudiantes de las universidades de Barcelona y Alcalá de Henares. A mediados de julio, Cordes organiza en La Pita una jornada de convivencia para darles la bienvenida.

Allí están los dirigentes de la ONG, el alcalde de Tecoluca, los representantes de las universidades… La Embajada de España ha disculpado su ausencia, pero quien no se ha perdido el encuentro es la Ministra de Salud Pública y Asistencia Social, María Isabel Rodríguez.

La ministra de salud da la bienvenida a los voluntarios españoles
A sus 88 años, la doctora Rodríguez camina despacio, y quizás por ello sorprende su agilidad mental en la conversación. Su currículum es intachable: fue decana de la Facultad de Medicina y posteriormente rectora de la Universidad de El Salvador, y también consultora de la Organización Panamericana de la Salud y de la OMS.

Tras seis reconocimientos como Doctora Honoris Causa, en 2009 Isabel Rodríguez se convierte en ministra con la llegada al poder del FMLN. Su departamento impulsa en la actualidad una reforma histórica para extender la atención sanitaria, si bien no está siendo un camino fácil y los resultados todavía no son visibles en muchas zonas rurales.

El sistema de Equipos Comunitarios de Salud (ECOs), la reticencia de los profesionales a establecerse en la periferia o la letal problemática de la insuficiencia renal en el Bajo Lempa por causa de los agroquímicos son algunos de los temas que la Ministra de Salud de El Salvador aborda en Agareso Radio.
 
                            

26 jul 2011

“Seguimos comunicando memoria, cultura y quizás esperanza”

Carlos Henríquez Consalvi se pasea por el Museo de la Palabra y la Imagen, en San Salvador, atendiendo a algunas visitas improvisadas que quieren charlar un rato con él. El equipo de Agareso en el Salvador, visita las instalaciones del museo con gran asombro frente a lo que se presenta como la memoria, todavía viva de la comunicación en el país centroamericano. Grandes poemas de Roque Dalton, fotografías reveladoras de la guerrilla durante el conflicto armado, y los aparatos móviles de Radio Venceremos, conviven armoniosamente en un espacio lleno de personalidad y cariño, una pequeña trinchera en situación de paz, una grande cueva para protegerse de la amnesia. 

Es alto y de “buen parecido”, viste unos vaqueros y camisa blanca, un atuendo sencillo que hace resaltar su mata de pelo canosa. Carlos Henríquez Consalvi, el autor de “La terquedad del Izote” y “Luciérnagas en el Mozote”, entre otros, mantiene la presencia de una persona segura de sí misma, que guarda en sus ojos la templanza de quien ha luchado por sus ideales y ha hecho todo lo posible para alcanzarlos. 

Henríquez Consalvi, más conocido por el pseudónimo de “Santiago”, nació en Venezuela y cursó estudios de Periodismo en Caracas. Su compromiso social con las democracias latinoamericanas lo llevaron a criticar duramente al ex dictador de Nicaragua, Anastasio Somoza. Después de la caída del régimen en Nicaragua y de la muerte de Monseñor Romero, en El Salvador, “Santiago” decide sumarse en 1981 a la lucha contra la oligarquía, fundado una emisora de radio en territorio bajo control insurgente. La muerte del Monseñor que escuchaba al pueblo fue el detonante de un movimiento social revolucionario, promovido por la guerrilla.

Desde 1981 hasta 1992, Santiago lidera una radio itinerante, siempre en zona guerrillera. Según el mismo periodista, en declaraciones a Agareso Radio, “la radio sobrevivió los 11 años de la guerra civil porque fue la población campesina de la zona la que le dio la protección.” En este sentido, explica que “el pueblo fue para la radio, lo que la montaña para los guerrilleros”.

Más de 30 integrantes formaban parte de Radio Venceremos, todos ellos dispersos por el territorio nacional. Tenía la finalidad de informar sobre lo que no retransmitían los demás medios y de alertar de los asesinatos que acometían los escuadrones de la muerte, que perseguían tanto a guerrilleros como campesinos.

En 1992 los reporteros de Radio Venceremos salieron de la Cueva de las Pasiones, en las montañas de Morazán para retransmitir en directo, desde la capital, los Acuerdos de Paz.

Después del conflicto armado, un grupo de Radio Venceremos quiso continuar con la emisora, aunque “Santiago” se desvinculó de la iniciativa por considerar que no se ajustaba a las perspectivas del momento.

Fundó el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), que recibió del premio Premio Iberoamericano de Educación y Museos 2010. Un año antes, en el 2009, Carlos Henríquez Consalvi fue premiado con el Prince Claus en la categoría de periodismo y Memoria social. Como él mismo explica en los micrófonos de Agareso Radio, “vamos comunicando memoria, cultura y quizás esperanza a través de nuestra experiencia en la radio”.

“Santiago” se mostró interesado en el trabajo realizado por Agareso, ACPP y Cordes en el Bajo Lempa y nos comentó su futuro proyecto de crear un documental sobre la zona.
                             

24 jul 2011

Así suena la escuela de Montecristo

German, Javier y Nelson, tres expertos ‘puncheros’ de la Isla
La isla de Montecristo es el final del camino. El programa ‘Así suena el Lempa’ llega a su séptima y última edición, al menos en este primer proyecto de la Asociación Galega de Reporteiros Solidarios sobre Comunicación para el Desarrollo (CpD).


El equipo de Agareso Radio desembarca expectante en uno de los muellecitos artesanales de esta isla de pescadores, tan cercana a la turística Costa del Sol salvadoreña. Las familias de Montecristo han cercado sus propiedades para evitar la entrada del ganado y poder plantar flores y arbustos. También en la escuela, el entorno está muy cuidado y son los propios niños los que se encargan del mantenimiento antes de comenzar la clase.
De hecho, a las 8 de la mañana el comité de limpieza se halla recogiendo las hojas secas del patio. Las voluntarias de Agareso estamos preparadas para un tímido recibimiento por parte del alumnado, quizás les dé vergüenza hablar ante el micrófono, quizás no hayan tenido tiempo de preparar el tema…


Sin embargo, las niñas y niños de Montecristo nos sorprenden con un cálido recibimiento. Se animan a participar en los juegos propuestos y no temen compartir con las extranjeras sus conocimientos sobre el punche, ese sabroso cangrejo que vive a las orillas del Lempa y que allí tan bien conocen. Algunos gracias al excelente trabajo de la maestra, que incluso pidió a un vecino que diera una charla a los escolares, otros porque ya son expertos ‘puncheros’.


El ecosistema donde habita, los factores que amenazan a la especie y las medidas que se deben tomar para evitar su extinción son algunas de las cuestiones que nos exponen los estudiantes de Montecristo. La profesora pasa también por la mesa del estudio para someterse a las preguntas de su alumnado, que una vez terminado el taller de radio sorprende a las dos periodistas gallegas. 


Además de las trampas y herramientas con que se capturan, nos traen un punche y una puncha que ellos mismos han ido a buscar al manglar a primera hora de la mañana para enseñárnoslos. Y consiguen que cerremos las actividades en las escuelas del Bajo Lempa con una gran satisfacción: la de que los niños y niñas se atrevan a compartir sus experiencias con nosotras.

          El centro escolar de la Isla de Montecristo suena a la gran ola
                          

22 jul 2011

Una ambiciosa apuesta por el desarrollo endógeno

María del Mar Avilés extrae anacardo
En España se conoce como anacardo, pero lo cierto es que en Centroamérica, donde se cultiva, le dicen marañón. La planta dedicada al procesado de este fruto es una de las iniciativas productivas impulsadas por Cordes en la región salvadoreña del Bajo Lempa que, tras años de esfuerzo, comienza ahora a alzar el vuelo.

Más de 50 pequeños productores de marañón orgánico conforman –y dirigen- en la actualidad la Asociaciónde Productores Agroindustriales Orgánicos de El Salvador (Aprainores). Su fábrica emplea a 80 personas, de las que 65 son mujeres, que por supuesto cobran igual salario que sus compañeros hombres por el mismo trabajo realizado.

La flexibilidad horaria es otra de las medidas que han facilitado la incorporación de la mujer al trabajo en la planta, según nos cuenta la encargada de Gestión de Calidad. María del Mar Avilés nos guía por las instalaciones, continuamente modernizadas, y por el proceso productivo de la nuezde marañón, que en el árbol crece recubierta por una manzanita a la que denominan pseudofruto.

Zumo ‘Cajuína’se elabora del marañon
El auténtico fruto se separa de la manzana mediante un cocimiento al vapor. A continuación, para ablandarlo, se tuesta en unos hornos -que pronto funcionarán con energía solar-, y se separan por tamaños. Tras un tiempo de enfriado, la nuez aparece recubierta por una gruesa cáscara. “Antes se abrían con una piedra, ahora ya tenemos máquinas”, explica la responsable de Calidad. No obstante, hay que colocarlas una por una en el torno y accionar la palanca manualmente. 

Los anacardos enteros se envasan luego apartados de los troceados, y aquellos que salen más blancos se separan de los dorados, destinados al mercado salvadoreño. La planta de Aprainores produce al año unas 24 toneladas de este producto certificado como orgánico y de comercio justo, de las que más del 90% se exporta a Inglaterra y Francia. La cosecha se extiende de febrero hasta junio. El objetivo ahora es mantener la planta en funcionamiento todo el año.

  
Del jugo de marañón al queso gourmet

La cadena productiva del anacardo ecológico no se detiene en la fábrica de San Carlos Lempa. El proceso se complementa en el Polígono Solidaridad, donde Cordes III tiene sus oficinas centrales. En este recinto se procesa el pseudofruto para obtener el refrescante zumo ‘Cajuína’.

La cooperativa Juventud Rural comercializa 
filtros potabilizadores
La cooperativa Juventud Rural capitanea la elaboración del sabroso jugo de marañón y también otra planta dedicada a fabricar filtros para potabilizar el agua. Moldeados con arcilla y granza de arroz, se les da luego un baño de plata que permite capturar las bacterias y garantizar la eliminación de coliformes.

No obstante, el Polígono Solidaridad acoge aún otras muchas iniciativas impulsadas en su día por Cordes con el apoyo de la cooperacióninternacional y algunas transferidas ya a los trabajadores y trabajadoras. La fábrica de quesos gourmet Biolact o la cooperativa de ahorro y crédito El Roble son algunas de las empresas que integran el Grupo Bajo Lempa.

En los laboratorios de Cordes se investiga además en la guerra biológica contra las plagas. La ONG local lleva casi dos décadas promoviendo la agricultura libre de químicos en una región tapizada en su día por campos de algodón y, por ende, gravemente afectada por pesticidas como el DDT.

Orgánicos, financiación, igualdad, juventud, empleo rural, encadenamiento productivo… Son sólo algunos pilares de la amplia apuesta de Cordes por un desarrollo social y económico protagonizado por las salvadoreñas y los salvadoreños. Una apuesta por el futuro.