25 nov 2011

El Bajo Lempa se recupera de una tormenta peor que el Mitch


Las comunidades del Bajo Lempa van volviendo a la normalidad tras el paso de la tormenta tropical E12 que hace un mes arrasó varias regiones de El Salvador, un golpe que en la zona consideran mayor al del huracán Mitch.

Las más de 3.500 personas evacuadas en el municipio de Tecoluca, donde este verano Agareso ejecutaba su primer proyecto de comunicación para el desarrollo en el exterior, ya han vuelto a sus hogares, según informa desde terreno la ong Cordes. No obstante, continúa resintiéndose la salud sobre todo de mayores y niños, pues como suele suceder después de las inundaciones ha aumentado la incidencia de enfermedades respiratorias, afecciones de la piel, diarreas y estados febriles.

La actividad agrícola y ganadera que da sustento a las familias de la zona ha quedado además fuertemente dañada. Se han perdido al menos 1.000 hectáreas de producción de granos básicos, unas 100 cabezas de ganado y un alto porcentaje de aves de corral. De ahí que la prioridad en estos momentos sea asegurar la alimentación para los próximos tres o cuatro meses. Para reactivar la producción, Cordes está poniendo en marcha paquetes agrícolas con aquellos campesinos que disponen de sistemas de riego y pueden comenzar a cultivar frijol y maíz para el corto plazo.

El entorno ambiental y la infraestructura de prevención también han sufrido importantes daños, de ahí que se haga necesario abordar de manera integral la gestión del riesgo y la reducción de la vulnerabilidad. Para ello se necesitan acuerdos políticos y también educar para la adaptabilidad productiva a las variaciones climáticas.

Cordes reclama asimismo una gestión responsable de las descargas de la presa, que han contribuido a agravar las consecuencias de las fuertes lluvias. Se exige la construcción de bordas resistentes,  sistemas de drenaje que evacuen el agua y la limpieza del río Lempa para mejorar su capacidad de canalización. Agua potable y saneamiento, la pavimentación de las calles y la reparación de viviendas y letrinas son otras de las reivindicaciones expuestas, así como la creación de albergues equipados para no tener que utilizar escuelas e iglesias como refugio. Todo ello supervisado por un comité local interinstitucional con presencia de los diferentes actores.

La población afectada por el desastre ha recibido la visita de diversas autoridades y, según Cordes, el gobierno de Mauricio Funes está recabando el apoyo de la cooperación internacional y de Naciones Unidas para enfrentar el problema de forma estructural. Las cifras oficiales sitúan las pérdidas en 800 millones de dólares.

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