5 sept. 2012

Tecoluca busca alternativas para que la juventud no emigre


Por Carmen Novas y Laura L. Ruiz

Como muchos de sus vecinos, con 15 años Alfredo Hernández Hernández se echó al monte para luchar con la guerrilla durante el conflicto armado salvadoreño. Hoy es alcalde de Tecoluca por el FMLN y todos le conocen como Jeremías, el sobrenombre que le pusieron en aquella época y que ahora le gustaría incorporar a su documento de identidad. Hace apenas cuatro meses que le eligieron, en las votaciones en las que por vez primera hubo más de una urna en el municipio para facilitar el sufragio, ya que aquí los desplazamientos no son precisamente fáciles.

La todavía joven democracia de El Salvador –en 2012 se conmemora el vigésimo aniversario de los acuerdos de paz- avanza ahora hacia los denominados consejos plurales, es decir, corporaciones locales en las que también esté presente la oposición.

Jeremías centra las prioridades de su gobierno en seguir reforzando el proceso organizativo de las comunidades, una fortaleza de cara al desarrollo que heredaron de los tiempos de la guerrilla y el conflicto armado. Las asambleas y los portavoces facilitan la labor de la alcaldía, como la llegada de agua corriente o electricidad al 95% de las casas del municipio. Una población a la que le falta una generación completa, debido a que la mayoría de los jóvenes intenta buscar un futuro mejor en San Salvador o emigrando a Estados Unidos. “Esto da paso a un problema incluso mayor -comenta el alcalde-, ya que por el desarraigo de los niños que quedan sin padres puede acabar en pandillas y delincuencia”.

Para evitarlo, el gobierno local apuesta por combatir el trabajo infantil con la OIT y ofrecer becas de estudio a los más jóvenes. “Aunque lo difícil es ofrecerles después de estar formados un trabajo cualificado en Tecoluca”, opina el alcalde. El fomento de la agricultura y minimizar la vulnerabilidad de la población frente a terremotos e inundaciones también son mencionadas por Jeremías en su entrevista a Agareso Radio.

Una buena muestra de este trabajo son los refugios que se siguen construyendo y mejorando, la apuesta por el turismo sostenible con el Parque Natural Tehuacán y las estrechas relaciones con la cooperación española. 

Incluso la nueva casa consistorial ha sido cofinanciada a través del hermanamiento con la villa catalana de Terrasa. Casualmente, el edificio acoge hoy una gran asamblea en la que los 85 trabajadores y trabajadoras municipales tienen la oportunidad de expresar en voz alta sus demandas. La falta de planificación y de comunicación entre jefes y subordinados, y de los responsables políticos con las comunidades, es la principal queja en una reunión que, por momentos, parece más del partido que del funcionariado, sobre todo cuando los mayores cosechan aplausos al reclamar “valentía frente al enemigo”, pues “el proceso revolucionario es permanente”.

El encuentro sirve también para transmitirle a los empleados y empleadas las nuevas medidas de ahorro y eficacia: se deberá reducir el gasto en combustible, papelería o electricidad, y habrá que solicitar por escrito los días de permiso, además de entrar con puntualidad. Asimismo, se instalará un sistema en los equipos informáticos para bloquear el acceso a las redes sociales. También la fiesta del Día del Empleado Municipal, que se celebra el 31 de agosto, se verá afectada por los recortes: no tendrá lugar en el lujoso hotel Bahía, sino en el parque Tehuacán.




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