24 jul. 2011

Así suena la escuela de Montecristo

German, Javier y Nelson, tres expertos ‘puncheros’ de la Isla
La isla de Montecristo es el final del camino. El programa ‘Así suena el Lempa’ llega a su séptima y última edición, al menos en este primer proyecto de la Asociación Galega de Reporteiros Solidarios sobre Comunicación para el Desarrollo (CpD).


El equipo de Agareso Radio desembarca expectante en uno de los muellecitos artesanales de esta isla de pescadores, tan cercana a la turística Costa del Sol salvadoreña. Las familias de Montecristo han cercado sus propiedades para evitar la entrada del ganado y poder plantar flores y arbustos. También en la escuela, el entorno está muy cuidado y son los propios niños los que se encargan del mantenimiento antes de comenzar la clase.
De hecho, a las 8 de la mañana el comité de limpieza se halla recogiendo las hojas secas del patio. Las voluntarias de Agareso estamos preparadas para un tímido recibimiento por parte del alumnado, quizás les dé vergüenza hablar ante el micrófono, quizás no hayan tenido tiempo de preparar el tema…


Sin embargo, las niñas y niños de Montecristo nos sorprenden con un cálido recibimiento. Se animan a participar en los juegos propuestos y no temen compartir con las extranjeras sus conocimientos sobre el punche, ese sabroso cangrejo que vive a las orillas del Lempa y que allí tan bien conocen. Algunos gracias al excelente trabajo de la maestra, que incluso pidió a un vecino que diera una charla a los escolares, otros porque ya son expertos ‘puncheros’.


El ecosistema donde habita, los factores que amenazan a la especie y las medidas que se deben tomar para evitar su extinción son algunas de las cuestiones que nos exponen los estudiantes de Montecristo. La profesora pasa también por la mesa del estudio para someterse a las preguntas de su alumnado, que una vez terminado el taller de radio sorprende a las dos periodistas gallegas. 


Además de las trampas y herramientas con que se capturan, nos traen un punche y una puncha que ellos mismos han ido a buscar al manglar a primera hora de la mañana para enseñárnoslos. Y consiguen que cerremos las actividades en las escuelas del Bajo Lempa con una gran satisfacción: la de que los niños y niñas se atrevan a compartir sus experiencias con nosotras.

          El centro escolar de la Isla de Montecristo suena a la gran ola
                          

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